Los Adolescentes con TDAH ¿Tienen Necesidades Especiales?


La mayoría de los niños con TDAH continúan teniendo síntomas a medida que entran en la adolescencia. Algunos de ellos no son diagnosticados con TDAH hasta que llegan a esta etapa, esto es más común entre los niños con síntomas predominantemente de falta de atención porque sus conductas son menos perturbadoras en el hogar o en la escuela. En estos niños, el trastorno se hace más evidente a medida que aumentan las exigencias académicas y la adquisición de responsabilidades. Para todos los adolescentes, estos años son desafiantes. Pero para los adolescentes con TDAH, estos años pueden ser especialmente difícil.

Aunque la hiperactividad tiende a disminuir a medida que el niño crece, los adolescentes que no han desarrollado técnicas de autocontrol se pueden sentir inquietos y tratar de hacer demasiadas cosas a la vez. Pueden elegir las tareas o actividades que tienen un resultado rápido, en lugar de aquellas que requieren más esfuerzo, pero proporcionan, mayores recompensas a medio y largo plazo. Los adolescentes con déficit de atención principalmente tienen problemas con la escuela y otras actividades en las que se espera que sean más autosuficientes.

Los adolescentes también se vuelven más responsables de sus propias decisiones de salud. Cuando un niño con TDAH es pequeño, los padres se hacen responsables de que el niño mantenga su tratamiento. Pero cuando el niño llega a la adolescencia, los padres tienen menos control, y las personas con TDAH pueden tener dificultades para mantener el tratamiento.

Para ayudarlos, los adolescentes con TDAH deben tener reglas claras y fáciles de entender. Ayudan a mantener la atención y a mejorar la organización, por ejemplo, realizando listas tareas y responsabilidades del hogar con espacios para marcar una vez completados.

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Los adolescentes con o sin TDAH quieren ser independientes y probar cosas nuevas, y algunas veces van a romper las reglas. Si su hijo adolescente rompe las reglas, su respuesta debe ser lo más tranquila posible. El castigo debe ser utilizado sólo en raras ocasiones. Los adolescentes con TDAH a menudo tienen problemas para controlar su impulsividad y los ánimos pueden estallar. A veces, dejadlos recapacitar un tiempo ayuda a que se calme y nos dé su explicación, hecho que no se producirá si son reprendidos antes de escucharlos.

Si su hijo le pide hora de llegada y/o el uso del coche, escuche la petición, razone sus respuestas, y escuche también su opinión. Las reglas deben ser claras una vez que se establecen, pero la comunicación, la negociación y el compromiso son útiles en el camino. El mantenimiento de los tratamientos, tales como medicamentos y terapia conductual o de la familia, también puede ayudar a la gestión del TDAH de su hijo adolescente.

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Las siguientes recomendaciones pueden serle de utilidad:

  • Lea todo lo que pueda sobre la adolescencia y el TDAH, cuanto mejor conozca como funcionan los jóvenes durante esta etapa, mejor podrá minimizar sus efectos. Es muy importante conocer a los amigos e incluso a los padres de los amigos de los hijos.
  • Es necesario que se adelante y hablé con él/ella sobre los cambios que va a experimentar, y que resuelva sus dudas, incluso acudiendo a alguien de confianza si usted desconoce las respuestas. Iniciar esta conversación con preguntas como: ¿Sientes que estás cambiando?, ¿Qué es lo que más te preocupa?, ¿Estás a gusto con tus amigos?, ¿A veces te pones triste sin saber por qué?,…
  • Cuanto antes empiece a hablar abiertamente con ellos sobre estos temas, más fácil será mantener abiertos los canales de comunicación en la adolescencia. Proporcione a su hijo libros que hablen sobre la adolescencia, escritos para chicos, donde encontrarán vivencias de otros adolescentes que están pasando o han pasado por lo mismo.
  • En esta etapa el adolescente reclamará su intimidad y es muy importante que se le respete. Debemos establecer la relación con el adolescente basada en la confianza. Salvo que detecte alguna señal de alarma de que podría tener problemas, en este caso el enfoque sera distinto. Pero si no es así, deberá respetar su intimidad y mantenerse al margen.
  • Si piensa en su propia adolescencia, le será más fácil practicar la empatía, ya que probablemente usted sentía lo mismo. Sienten que el mundo no les entiende ni ellos entienden al mundo. Dígale que es normal que a veces se siente mayor y otras como si todavía fuera un niño.
  • Guarde fuerzas para luchar contra cosas realmente importantes, como el tabaco, las drogas, el alcohol o cambios permanente y difícilmente remediables en su aspecto. Sin embargo, no ponga el grito en el cielo cuando experimente cambiando algo su aspecto. Pregúntele por qué quiere vestirse o tener un aspecto determinado e intente comprender cómo se siente. Es posible que también le interese que le comente cómo lo percibirán los demás.
  • Un adolescente necesita saber que sus padres se preocupan por él y que quieren lo mejor, pero debe fijar expectativas adecuadas y realistas a sus capacidades y así ellos intentarán cumplirlas.
  • La adolescencia suele ser una etapa de experimentación y a veces esa experimentación incluye comportamientos arriesgados. No eluda los temas relaciones con el sexo, las drogas, el alcohol y el tabaco; si habla con su hijo abiertamente sobre estos temas antes de que se exponga a ellos, habrá más posibilidades de que actúe de forma responsable cuando llegue el momento.
  • Deberá mantenerse alerta para detectar e identificar las señales de alarma. Un cambio brusco o duradero en la personalidad o comportamiento de un adolescente puede indicar que existe un problema real que requiere ayuda. Esté pendiente si su hijo presenta una o varias de las siguientes señales de alarma:
    • aumento o pérdida excesiva de peso.
    • problemas de sueño.
    • cambios rápidos y bruscos en su personalidad.
    • cambio repentino de amigos.
    • faltas de clase continuamente.
    • sacar peores notas.
    • bromear sobre el suicidio.
    • indicios de que fuma, bebe alcohol o consume drogas.

En tal caso, el pediatra, un psicólogo o psiquiatra, podrían orientarle para encontrar la ayuda profesional adecuada para él.

  • Es conveniente supervisar lo que aprende su hijo en los medios de comunicación y con quién se comunica a través de Internet. Es razonable restringir el uso del teléfono móvil y del ordenador a partir de determinada hora.
  • Recompense a su hijo por ser una persona de confianza.
  • Fomente que su hijo pase una cantidad de tiempo razonable con la familia.

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Durante la adolescencia, los chicos y chicas necesitan sentirse comprendidos. Haga el esfuerzo y recuerdele una frase de Oscar Wilde:

“Sé tú mismo, los demás ya están cogidos”.

 Referencias:

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