Las niñas con TDA-H: ¿Qué dificultades afrontan?

niñas con TDA-H

La pubertad es un periodo de grandes cambios en la vida de una chica, tenga TDA-H  o no, puesto que comienza la transición de la niñez a la edad adulta. Junto a los cambios físicos, experimenta también cambios biológicos, cognitivos y sociales, si añadimos los síntomas propios del TDA-H podemos imaginarnos la etapa tan complicada que deben afrontar.

Muchas adolescentes con TDA-H no son diagnosticadas o son mal diagnosticadas, ya que su comportamiento es muy diferente al de los chicos, muchas de ellas son del “tipo inatento”, la categoría más difícil de diagnosticar. Las niñas suelen trabajar más para compensar sus dificultades académicas, y las que son especialmente brillantes compensan las dificultades de su TDA-H con su inteligencia, ocultando durante más tiempo su diagnóstico.

¿Qué dificultades afrontan las adolescentes con TDA-H?

Muchos de los temas detallados a continuación también presentan desafíos para las niñas sin TDA-H. Sin embargo, estas cuestiones parecen ser más intensas y más frecuentes entre las niñas que se enfrentan al doble reto de la adolescencia y el TDA-H.

  • Cambios emocionales y hormonales. Esta etapa se caracteriza por ser una montaña rusa emocional, y los padres, pueden convertirse en la diana del mal humor y de los cambios emocionales de las adolescentes. Las niñas con TDA-H tienen una madurez emocional inferior a la de sus compañeras sin TDA-H, y aunque su desarrollo físico es igual al de otras niñas, tienen que afrontar los cambios que trae la pubertad con un nivel emocional “más joven”. A veces las expectativas de sus padres y de su entorno sobre la “madurez” de las adolescentes entran en conflicto directo con los patrones neurocognitivos asociados con el TDA-H. Esto no quiere decir que las niñas no vayan a “madurar”, pero sí que lo harán más lentamente.

Los cambios hormonales y las fluctuaciones asociadas a la pubertad, así como las producidas por el ciclo menstrual de una chica pueden provocar un empeoramiento de los síntomas del TDA-H. Muchas niñas con TDA-H sienten tal aumento en la intensidad de su reacción emocional, irritabilidad y baja tolerancia a la frustración que necesitan la intervención de profesionales.

Es muy importante que los padres y los profesionales no olviden que la intensidad de las reacciones en las adolescentes con TDA-H tienen una base neurológica, y que las reacciones tienden a ser aún más extrema en momentos de estrés, fatiga, hambre, o periodo menstrual. La adolescente y sus padres tienen que comenzar a identificar y gestionar las posibles tensiones que pueden empeorar sus reacciones. Medicamentos y psicoterapia juntos parecen ser el programa de tratamiento más eficaz.

  • Las presiones sociales.  Son intensas durante la adolescencia. Las niñas con TDA-H a menudo se sienten abrumadas. Muchas de ellas son tratadas en esta etapa por depresión, quedando enmascarado su TDA-H, lo que  impide el tratamiento adecuado del mismo. Los padres y profesionales deben estar atentos durante la adolescencia para evaluar si la montaña emocional “normal”, ha desencadenado en la niña con TDA-H un nivel de ansiedad o depresión que requiera tratamiento junto con su TDA-H.

 

  •  Alteraciones del sueño. Los problemas del sueño pueden aumentar, por lo que el día a día de las chicas con TDA-H se convierte en una lucha por mantener la atención, concentración y organización, llegando a sentirse realmente agobiadas. Todas estas situaciones pueden contribuir a que la autoestima de las adolescentes caiga en picado y pueden empezar a albergar pensamientos negativos acerca de sí mismas.

Atendiendo a este panorama, hay que poner en valor la necesidad de ofrecerles ayuda. Sólo siendo conscientes del efecto que la pubertad puede tener sobre su hija, usted podrá mostrarse más sensible y ayudarla a superar estos desafíos y desarrollar habilidades positivas necesarias para afrontarlos a lo largo de su vida.

 

  • La escuela secundaria y el TDA-H no encajan bien. La escuela secundaria está diseñada de una manera que parece casi diabólicamente pensada en contra del TDA-H. El día comienza muy temprano y dura mucho tiempo – con las demandas de atención y de concentración que superan con creces la capacidad de la mayoría de los estudiantes, incluso los que no tienen TDA-H. Además, los estudiantes con TDA-H se colocan en la posición de tener que leer y estudiar sobre temas que tienen poco o ningún interés para ellos. Todos los niños y niñas de cualquier edad con TDA-H, necesitan apoyo y aliento cuando las exigencias de planificación, organización y atención se intensifican. En estos años tienen que aprender a gestionar el tiempo, a organizarse y a priorizar. Sin perder de vista que son años muy complicados para todos los adolescentes, de los que es difícil salir sin rasguños, por eso es especialmente importante que se sientan queridos y apoyados independientemente de sus calificaciones y de sus explosiones emocionales.

 

  • Integración social. La necesidad de aceptación entre iguales durante los años de la escuela secundaria es intensa y puede llevar a un comportamiento peligroso o autodestructivo en un esfuerzo por “pertenecer”. Los padres tienen en este punto una importante labor, ya que del desarrollo de las habilidades sociales de sus hijas con TDA-H, dependerá su integración en el grupo cuando sean adolescentes. Los padres que ayudan a sus hijas desde pequeñas a hacer amigas, organizando actividades en casa con otras niñas, facilitando que puedan relacionarse en distintos entornos con otras niñas de su edad, estarán ofreciendo a sus hijas un escenario insustituible para que ellas adquieran las habilidades sociales que necesitarán en el futuro. Otro trabajo importante que pueden abordar los padres es enseñarles las conductas socialmente aceptadas y las que no, siempre de forma positiva y si es en el momento en que se producen, mucho mejor, ya que les permitirá interiorizarlas mejor.

Durante la adolescencia la mayoría de las niñas tienen dudas sobre sí mismas, los retos especiales del TDA-H intensifican enormemente esos sentimientos. Los años de la escuela secundaria son el momento en el que una chica necesita desarrollar las habilidades de autodefensa necesarios para la vida como persona adulta.

 

  • Baja autoestima. El apoyo familiar y la aceptación es vital, pero nunca pueden contrarrestar por completo el daño que se puede hacer a los adolescentes que se sienten rechazados por su grupo. La baja autoestima desarrollada en estos años puede perseguirla durante años. La misión de los padres en este aspecto podemos resumirla en: Descubra y abrace las fortalezas de su hija. Las niñas que han desarrollado la capacidad o el talento en alguna actividad parecen tener mayor nivel de autoestima. Uno de los enfoques más constructivos para ayudar a una niña con el TDA-H es ayudar activamente a desarrollar y reconocer las áreas de competencia y talento. Cuanto más desarrollan su área de competencia, menos vulnerables serán a las críticas y frustraciones que tan a menudo acompañan el TDA-H.

 

  • Riesgos sexuales. Las adolescentes con TDA-H pueden estar en mayor riesgo de embarazo que otras adolescentes. Las adolescentes que luchan con la autoestima baja, a menudo buscan la afirmación a través de las atenciones sexuales de los chicos en un esfuerzo por compensar los sentimientos de insuficiencia en otras áreas de su vida. Por otra parte, debido a las dificultades con el control de impulsos, poca capacidad de planificación, y la inconsistencia, muchas de estas adolescentes son propensas a tener relaciones sexuales sin protección, mal uso de métodos anticonceptivos, y / o tener múltiples parejas.
¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a reducir los riesgos sexuales para las niñas con TDA-H? Los grupos de apoyo para las niñas con TDA-H pueden ayudarles a sentirse más aceptadas y menos solas sin que tengan que buscar atención sexual masculina. Ayudarlas a involucrarse en actividades constructivas les dará otros medios para desarrollar la autoestima. Estudios recientes confirman lo que el sentido común nos dice: los adolescentes que se mantienen ocupados en actividades extracurriculares, deportes, música, etc. son menos propensos a meterse en problemas durante la escuela secundaria. Además, una relación abierta y solidaria con sus padres les proporciona un lugar donde acudir en busca de consejo.

 

  • Riesgo de abuso de sustancias y conductas adictivas. El riesgo de abuso de sustancias y otras conductas adictivas (tabaquismo, trastornos de la alimentación) por lo general comienza en los años de escuela intermedia y se intensifica durante la escuela secundaria. Un estudio reciente informa que el 14% de las niñas con TDA-H tienen un trastorno por uso de sustancias.

Con el apoyo y las intervenciones adecuadas, las niñas con TDA-H pueden realizar la transición crucial del caos y la inseguridad de la adolescencia a una sensación de seguridad, eficacia y competencia al entrar en sus años de adulta joven.

Si cree que su hija adolescente puede tener TDA-H, pídale que responda a las siguientes preguntas (Test). Si su hija responde afirmativamente a muchas de estas preguntas, sería interesante que se llevara a cabo una evaluación para el TDA-H. Con este test no se pretende diagnosticar a las niñas con TDA-H, sino poner de manifiesto la posibilidad de padecer un TDA-H, en los casos en los que se cumplan muchas de las afirmaciones contenidas en la relación de preguntas.


Referencias


addvance

 

about health

 

 

psychCentral

 

 

ADDitude

 

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